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Desarrollo de un apósito bioactivo basado en fibrina y bioingredientes activos

 

31/10/2013

Biología y biomedicina

Recientemente ha tenido lugar en el CIEMAT la reunión de coordinación del proyecto FIBRODRESS, cuyo objetivo es la obtención y comercialización de un novedoso apósito basado en oleuropeína y fibrina como producto sanitario para el tratamiento de heridas neuropáticas antiguas de menor gravedad (las heridas neuropáticas se derivan de un problema debido a un nervio dañado, lo que dificulta la sensación de dolor que daría la voz de alarma, siendo vital para asegurar una correcta cicatrización de las heridas un tratamiento correcto de las mismas). FIBRODRESS también desarrollará otro innovador tratamiento destinado a heridas crónicas más complejas y de mayor gravedad, como las debidas a la isquemia vascular superficial, basándose en el empleo del péptido antimicrobiano LL-37 y fibrina, como medicamento.

 
 

El Proyecto FIBRODRESS: “Desarrollo de un apósito bioactivo basado en fibrina y bioingredientes activos”, IPT-2012-0602-300000 ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

 

En la reunión estuvieron presentes los integrantes de FIBRODRESS, como Praxis Pharmaceutical, S.A., coordinador del proyecto; Pharmamodelling, S.L., la Unidad Mixta de Ingeniería Biomédica CIEMAT-UC3M (Universidad Carlos III de Madrid), la Universidad del País Vasco (Euskal Herriko Unibersitatea, UPV/EHU), y el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU).

  

El envejecimiento de la población en nuestro país se asocia a un aumento progresivo de las enfermedades crónicas y sus complicaciones. Como consecuencia de patologías como diabetes mellitus, insuficiencia venosa, enfermedad arterial oclusiva, se presentan heridas que deterioran notablemente la calidad de vida de los pacientes, limitando su autonomía, en especial cuando se trata del compromiso de las extremidades inferiores. Los cambios morfológicos de la piel en las personas mayores, debidos al paso del tiempo, pueden favorecer una mayor predisposición a que fuerzas mecánicas, por presión, roce o cizalla de escasa envergadura o presentes un breve periodo de tiempo puedan generar lesiones que, junto con los problemas de cicatrización asociados a dichas enfermedades crónicas, hacen que estas lesiones no curen, provocando heridas crónicas de difícil curación.

  

La piel es un órgano altamente especializado que sirve de barrera entre el organismo y su entorno, protegiéndole de factores externos y manteniendo los sistemas internos intactos. La piel está formada por dos compartimentos: la epidermis y la dermis. La epidermis es un epitelio estratificado que se renueva continuamente a expensas de una subpoblación de células del estrato basal denominadas células madre o troncales. La dermis, es un tejido conectivo especializado poblado mayoritariamente por fibroblastos, que son células de origen mesenquimal secretoras de matriz extracelular. Entre ambos compartimentos se encuentra la membrana basal, estructura responsable del anclaje dermoepidérmico.

  

Las lesiones tisulares se pueden clasificar según las capas afectadas. Las heridas superficiales afectan sólo la epidermis, las de profundidad parcial afectan además a la dermis y las heridas de profundidad total llegan hasta el tejido subcutáneo o incluso a mayor profundidad. Las heridas o lesiones tisulares profundas o complicadas, afectan a estructuras subdérmicas (aponeurosis, músculos, nervios, vasos, etc.), pudiendo incluso llegar a afectar el hueso.

  

Las heridas crónicas, definidas como aquellas heridas cuyo proceso de cicatrización se ve retrasado en el tiempo, constituyen un importante problema de salud desde un punto de vista epidemiológico, económico y social. Las heridas crónicas son un grupo complejo y heterogéneo de procesos en cuya etiología intervienen gran variedad de factores, si bien, aproximadamente el 70% de las mismas pueden clasificarse como úlceras de presión, diabéticas o vasculares, donde la mayoría de estudios de prevalencia y costes hacen referencia a ellas; siendo menos frecuentes las de causa inflamatoria, tumoral o por agentes físicos (quemaduras o por radiación). La prevalencia de las heridas crónicas es dependiente de la edad, ya que según envejecemos hay una pérdida de la función de los nervios sensitivos, los cuales poseen un importante papel en el proceso de la cicatrización.

  

Las úlceras por presión se definen como una lesión localizada en la piel y/o en el tejido subyacente, por lo general sobre una prominencia ósea, como resultado de una presión o presión en combinación con cizalla según el National Pressure Ulcer Advisory Panel (NPUAP, Panel americano de úlceras por presión) y el European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP, Panel asesor sobre úlcera por presión europeo). Sufrir una dolencia de este tipo aumenta entre cuatro y seis veces el riesgo de fallecer, si se desarrolla a la vez una de sus complicaciones más habituales, como es la infección.

  

La enfermedad diabética constituye uno de los problemas sanitarios de mayor trascendencia, tanto por su extraordinaria frecuencia, como por su enorme repercusión social y económica. Una de las complicaciones más temidas de esta patología, por lo que afecta a la calidad de vida de los diabéticos, es la aparición de úlceras en los pies. Se define el Pie Diabético, como una alteración clínica de base etiopatogénica neuropática (que tiene su origen en un nervio dañado) e inducida por la hiperglucemia mantenida, en la que, con o sin coexistencia de isquemia, y previo desencadenante traumático, produce lesión y/o ulceración del pie, que puede llegar a acabar en amputación.

  

Se ha calculado que al menos un 15% de los diabéticos padecerá durante su vida ulceraciones en el pie, igualmente se estima alrededor de un 85% de los diabéticos que sufren amputaciones previamente han padecido una úlcera. La tasa de amputación en el diabético puede ser 1440 veces más alta que en los no diabéticos.

  

En cuanto a las úlceras vasculares se incluyen todas las úlceras causadas por un trastorno de los sistemas arterial o venoso de las extremidades inferiores. Son úlceras crónicas localizadas habitualmente en las piernas y constituyen un grupo de lesiones de especial relevancia, tanto desde el punto de vista clínico como epidemiológico. A nivel mundial, entre el 7090% de las úlceras encontradas en las extremidades inferiores tienen origen venoso, lo que se incrementa significativamente después de los 65 años de edad. Las úlceras venosas representan el 69% de todas las úlceras que ocurren en España.

  

La factura del tratamiento de heridas crónicas crece con rapidez en toda la Unión Europea, esto es debido principalmente a factores como el incremento de los gastos derivados de los costosos e interminables cuidados sanitarios que requieren estas heridas, el envejecimiento de la población en los países de la Unión Europea y el gran aumento de la incidencia en nuestra sociedad de enfermedades tan estrechamente ligadas a estas lesiones como son la diabetes y la obesidad.

  

Todos estos factores contribuyen al incremento gradual en los gastos que supone el tratamiento y atención de los pacientes con heridas crónicas para el sistema público de salud, es por esto que lograr avances terapéuticos que permitan reducir los tiempos de curación y estancia hospitalaria de estos enfermos conllevaría un importante ahorro para la administración.

  

Fortalecer y financiar la investigación tanto de nuevos tratamientos y estrategias terapéuticas, así como el desarrollo de nuevos modelos sobre los que poder testar dichos avances, merece un mayor nivel de priorización a la luz del importante y creciente impacto socioeconómico de estas patologías en nuestro país.

  

Debido al importante problema de salud que suponen las heridas crónicas, tanto por su alta prevalencia, sobre todo en pacientes de edad avanzada; como por los altos costes sanitarios que generan su tratamiento, los Socios de este Consorcio han detectado la necesidad de encontrar una solución efectiva para el tratamiento de estas heridas, para lo cual se quiere desarrollar un tratamiento definitivo basado en la combinación de fibrina y bioingredientes activos.

  

En este contexto se aborda el objetivo de FIBRODRESS: la obtención y comercialización de un novedoso apósito basado en oleuropeína y fibrina como producto sanitario para el tratamiento de heridas neuropáticas antiguas de menor gravedad, así como el desarrollo de otro novedoso tratamiento para heridas crónicas más complejas y de mayor gravedad con isquemia, basado en el péptido antimicrobiano LL37 y fibrina, como medicamento. Ambos desarrollos se compararán con los resultados que el Grupo Praxis ya tiene con novedosas formulaciones de Factor de Crecimiento Epidérmico recombinante (EGFrh).

 

FIBRODRESS tiene objetivos específicos que contribuirán a su éxito final, así: la vigilancia tecnológica de nuevas terapias en desarrollo para el tratamiento de heridas complejas; lo que resulta imprescindible para poder desarrollar una terapia efectiva para el tratamiento de este tipo de heridas, que sea competente en el mercado. Otro de los retos es la formulación del péptido LL37 para que permita no sólo protegerlo del ambiente hostil de la herida y que así pueda ejercer su acción, sino que también permita su liberación controlada, amplificando de esta manera su acción farmacológica.

  

Para el estudio es preciso también poner a punto un nuevo modelo animal de cicatrización, ratón humanizado mediante el trasplante de piel humana bioingenierizada conteniendo fibroblastos y queratinocitos provenientes de enfermos mayores con úlceras de pie diabético, de presión o vasculares. El empleo de estos fibroblastos envejecidos, que serán en un alto porcentaje senescentes y tendrán dificultades para su multiplicación, nos permitirá evaluar nuevas estrategias terapéuticas en procesos de cicatrización impedidos.

  

Por último, será necesario también evaluar la evolución de las heridas tras la aplicación del apósito de oleuropeína y fibrina en un primer estudio de casos en humanos, así como los aspectos relacionados con su utilización, aplicabilidad y valoración por parte de pacientes y clínicos. Igualmente, se requerirá llevar hasta fase clínica un medicamento basado en el péptido antimicrobiano LL37 y fibrina, dirigido al tratamiento de heridas y úlceras de difícil curación, para así poder determinar el perfil de seguridad del biomedicamento en modelos animales.

  
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