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La BIPV en la estrategia de energía de la Unión Europea
La BIPV en la estrategia de energía de la Unión Europea
Energía

La BIPV en la estrategia de energía de la Unión Europea

05/05/2022
La Comisión Europea abrió en enero de este año una consulta pública sobre la estrategia de energía de la Unión Europea, que adoptará la forma de una Comunicación de la Comisión y tiene por objeto garantizar que la energía solar alcance su pleno potencial para ayudar a cumplir los objetivos del Pacto Verde Europeo en materia de energía y clima. El grupo de expertos en integración de fotovoltaica en edificios de la Task 15, perteneciente al Programa de Sistemas Fotovoltaicos de la Agencia Internacional de la Energía, del que forma parte Nuria Martín, investigadora del CIEMAT, ha enviado una propuesta encaminada a potenciar la Integración de Fotovoltaica en Edificios (BIPV) en Europa.

La Comisión Europea abrió en enero de este año una consulta pública sobre la estrategia de energía de la Unión Europea, que adoptará la forma de una Comunicación de la Comisión y tiene por objeto garantizar que la energía solar alcance su pleno potencial para ayudar a cumplir los objetivos del Pacto Verde Europeo en materia de energía y clima. El grupo de expertos en integración de fotovoltaica en edificios de la Task 15, perteneciente al Programa de Sistemas Fotovoltaicos de la Agencia Internacional de la Energía, del que forma parte Nuria Martín, investigadora del CIEMAT, ha enviado una propuesta encaminada a potenciar la Integración de Fotovoltaica en Edificios (BIPV) en Europa.

El documento, llamado "Reply to EC Call for Evidence - Solar Strategy by IEA PVPS Task 15 Experts" resume las oportunidades que ofrece la BIPV y las barreras con las que se encuentra actualmente.

Según el grupo de expertos, una estrategia solar a escala de la Unión Europea debe incluir un papel clave para la energía fotovoltaica aplicada a edificios en general y la fotovoltaica integrada en edificios en particular. La BIPV tiene un gran potencial para proporcionar energía renovable justo donde se necesita, y resulta altamente sostenible, debido a las siguientes propiedades únicas:  Reemplaza los materiales de construcción convencionales, lo que conduce a una mayor eficiencia en el uso de materiales y recursos y a un potencial ahorro económico;  Mejora la integración arquitectónica desde un punto de vista constructivo y estético, puede ajustarse a las prácticas de diseño regionales, impulsa la aceptación social de la energía fotovoltaica y puede adaptarse incluso a áreas de patrimonio histórico;  Aumenta el potencial para combinar las rehabilitaciones energéticas a gran escala con la generación de energía renovable; Es una tecnología facilitadora clave para edificios de energía casi cero, especialmente edificios de varios pisos con grandes superficies de fachada y espacio de tejado limitado; y  la industria BIPV tiene actualmente un grado relativamente alto de fabricación y suministro nacional o regional en Europa, lo que produce beneficios para la sociedad (por ejemplo, en empleo) y una mayor resiliencia de la cadena de suministro. Las iniciativas de normalización en curso ofrecen un potencial de expansión futuro para las empresas europeas.  

Además, la BIPV produce beneficios que comparte con otras aplicaciones de fotovoltaica en edificios, ya que, al instalarse en edificios, no requiere un uso adicional de terreno, lo que beneficia a la biodiversidad y a otros usos del terreno, evitando impactos ambientales y paisajísticos locales por la construcción, operación y mantenimiento de las plantas fotovoltaicas; y, además, genera electricidad cerca del consumidor, lo que minimiza las pérdidas de transmisión y distribución de dicha energía, especialmente si la BIPV se combina con medidas de autoconsumo (incluido el autoconsumo colectivo en comunidades energéticas locales).

En el documento enviado a la Comisión Europea también se identifican una serie de barreras que deben abordarse para liberar todo el potencial de la BIPV, entre las que cabe mencionar el aún bajo nivel de conocimiento de esta tecnología por parte de los agentes implicados, la no existencia de un mercado único europeo para la BIPV, el hecho de que oficialmente los módulos BIPV no sean considerados "elementos de la construcción", los altos costes de certificación asociados, la no valoración de los beneficios no energéticos de la BIPV, o la ausencia de directrices claras y armonizadas sobre los requisitos de ensayo de productos e instalaciones relativos a temas de seguridad, como la seguridad contra incendios.