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Lo que el yodo del Ártico nos cuenta sobre los cambios climáticos durante el último ciclo glacial
El pasado mes de marzo se publicó en la prestigiosa revista NATURE COMMUNICATIONS el artículo Climate changes modulated the history of Arctic iodine during the Last Glacial Cycle, que relaciona el nivel de yodo en la atmósfera y los cambios climáticos abruptos del pasado, pudiendo ayudar a prever futuros escenarios de cambio climático En este proyecto se ha analizado sondeos de hielo de varios kilómetros de profundidad en diferentes regiones del hielo de Groenlandia, donde se preserva la historia climática de la Tierra durante el periodo conocido como Último Ciclo Glacial.
La investigación ha combinado modelos globales de química-clima y análisis geoquímicos de última generación en dos sondeos de hielo que se recuperaron en diferentes regiones de Groenlandia en dos campañas de perforación en 2008 y 2011. En estas campañas se obtuvieron varios kilómetros de hielo que han preservado la historia climática de nuestro planeta durante los últimos 127 000 años durante el periodo conocido como el "Último Ciclo Glaciar". El análisis de los halógenos contenidos en el hielo, junto con las concentraciones de otros elementos como el calcio o el sodio, ha revelado como el océano es el gran regulador del yodo en la atmósfera del Árctico, estando la variabilidad de este elemento, controlada fundamentalmente por la dinámica de la banquisa de hielo en zonas polares y la productividad biológica de los océanos. Los sondeos de hielo son de manera metafórica como los ´escribas´ del pasado, registrando los diferentes cambios ambientales que han ocurrido durante las últimas décadas, siglos y milenios. Este estudio nos muestra como los niveles de yodo fueron mucho mayores en periodos del pasado más cálidos que el actual, lo que nos ayuda a prever posibles escenarios futuros de concentración de este elemento en la atmósfera.
El yodo tiene una influencia en el clima debido a que es un eficiente destructor de ozono y contribuye a la formación de aerosoles, que reflejan la radiación solar, por tanto, la concentración de este elemento en la atmósfera puede influir en el clima. Juan Pablo Corella, primer autor del estudio relata que "hemos observado como las cantidades de yodo en la atmósfera han variado de manera proporcional a la magnitud de los cambios climáticos rápidos que han ocurrido en el pasado". En el contexto de calentamiento global que vivimos hoy en día, sumado a una mayor presión humana en el medioambiente, nos puede llevar en un futuro cercano a alcanzar niveles de yodo atmosférico nunca vistos durante los últimos 127 000 años. Este elemento presenta, además de sus implicaciones en el clima, un papel clave para los seres humanos, ya que su variabilidad en el medioambiente puede tener importantes consecuencias para la salud.
En el artículo mencionado ha participado personal investigador de la Unidad de Conservación y Recuperación de Suelos (CoReS) del CIEMAT y de otras instituciones de primer nivel, como el CSIC (Instituto de Química Física Rocasolano), la Universidad de Copenhagen, el Institute of Polar Sciences (Italy), Foscari University of Venice (Italy), el Institute of Atmospheric Sciences and Climate (ISAC-CNR, Italy), el Alfred Wegener Institute, Helmholtz Center for Polar and Marine Research (Germany), Marum Research Faculty, University of Bremen (Germany), Physics and Astronomy, Curtin University (Australia), Department of Civil and Environmental Engineering (USA).
Referencia del artículo: Juan Pablo Corella, Niccolo Maffezzoli, Andrea Spolaor, Paul Vallelonga, Carlos A. Cuevas, Federico Scoto, Juliane Müller, Bo Vinther, Helle A. Kjær, Giulio Cozzi, Ross Edwards, Carlo Barbante and Alfonso Saiz-Lopez. Climate changes modulated the history of Arctic iodine during the Last Glacial Cycle, Nature Communications, doi: https://doi.org/10.1038/s41467-021-27642-5
Fotografías: Las fotografías 1,2 y 3 muestran el emplazamiento de RECAP, en el este de Groenlandia (coordenadas N 71 18' 13.2'' W 26 42' 47.2''), donde se obtuvieron más de medio kilómetro de hielo en profundidad.
