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Los microgeles marinos condicionan el clima ártico
Los microgeles marinos condicionan el clima ártico
Medioambiente

Los microgeles marinos condicionan el clima ártico

03/04/2012
En el ejemplar del 8 de agosto de 2011 de PNAS, se publicó un estudio en el que se demuestra que los microgeles marinos, producto de la actividad de las algas y/o el fitoplacton, son los componentes principales de las nubes cercanas al Polo Norte en época estival, lo que implicaría que la biología podría estar jugando un papel determinante en los procesos que controlan la formación de nubes en el Ártico y, consecuentemente, en el forzamiento radiativo y el clima en esas latitudes, aspectos cruciales en todas las investigaciones sobre Cambio Climático. En el estudio ha participado una investigadora del CIEMAT, en concreto de la Unidad de Caracterización de la Contaminación Atmosférica y Compuestos Orgánicos Persistentes.
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En el ejemplar del 8 de agosto de 2011 de PNAS, se publicó un estudio en el que se demuestra que los microgeles marinos, producto de la actividad de las algas y/o el fitoplacton, son los componentes principales de las nubes cercanas al Polo Norte en época estival, lo que implicaría que la biología podría estar jugando un papel determinante en los procesos que controlan la formación de nubes en el Ártico y, consecuentemente, en el forzamiento radiativo y el clima en esas latitudes, aspectos cruciales en todas las investigaciones sobre Cambio Climático. En el estudio ha participado una investigadora del CIEMAT, en concreto de la Unidad de Caracterización de la Contaminación  Atmosférica y Compuestos Orgánicos Persistentes.

Los resultados derivados de las investigaciones realizadas por Orellana y colaboradores en 2011, durante la expedición ASCOS (Arctic Summer Cloud Ocean Study) a latitudes cercanas al Polo Norte, demuestran por primera vez la  abundante presencia de microgeles marinos con propiedades fisicoquímicas únicas, producto de la actividad de las microalgas del hielo y/o fitoplancton tanto en la superficie oceánica como en atmósfera y nubes. Estos compuestos orgánicos, generalmente poco conocidos,  son un elemento imprescindible en la regulación de la dinámica bioquímica de los océanos.

Las propiedades de los geles determinan en gran medida la composición de las nubes, de ahí la relevancia en poder explicar los procesos que controlan la formación de nubes y el flujo neto de energía radiativa hacia la superficie de la Tierra (forzamiento radiativo, medido desde el extremo superior de la troposfera como resultado de cambios internos de la atmósfera, o cambios en el aporte externo de energía solar), estableciendo la relación entre la biología de la superficie oceánica, las propiedades de las nubes y el propio clima del Océano ártico central, previsiblemente extrapolable al resto de océanos; del balance del forzamiento radiativo dependerá, si es negativo, el enfriamiento de la superficie terrestre o, por el contrario si es positivo, su calentamiento.

Los geles contienen polímeros y se ha comprobado que los polímeros de la fracción orgánica están asociados con una mayor capacidad de ensamblaje, más rápida y eficiente en términos de producción de microgeles en el ártico que en otras latitudes. Otras condiciones del medio, como el pH, las concentraciones de dimetil sulfuro y otros compuestos, estimulan la presencia de microgeles menores de 1 μm de diámetro. La identificación de estos geles marinos se ha podido realizar mediante sondeos de anticuerpo específico hacia el material de la superficie oceánica, medidas y cuantificadas en muestras de aerosoles atmosféricos, niebla y nubes en el ártico. Se ha comprobado la presencia dominante de estos microgeles en los núcleos de condensación de nubes del ártico en latitudes superiores a 80º N durante la temporada estival.

La revista PNAS, Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, es la publicación oficial de la United States National Academy of Sciences, y cuenta con un gran prestigio científico; de hecho es la tercera revista en la clasificación de revistas científicas, tras Nature y Science. La versión on line, recibió, por ejemplo, 11,6 millones de visitas mensuales (según datos de la propia revista de mayo de 2011).


La  fotografía de cabecera es del fotógrafo M. Tjernström, así como la del rompehielos ODEN atravesando el hielo. La fotografía del paisaje, tomada a una latitud de 89º N, en agosto de 2011, durante la expedición ASCOS, que muestra las nubes a baja altura típicas de la región polar ártica en períodos estivales es cortesía de la Prof. Caroline Leck.