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Los valores en la comunicación de la ciencia, tema del Journal Club de FECYT
La novena sesión del Journal Club de FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) contó con la participación de Ana Muñoz van den Eynde, responsable de la Unidad de Investigación CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad) en un debate en el que se abordó la importancia de los valores y cómo influyen en el ámbito de la comunicación científica, sanitaria y medioambiental.
El proyecto Journal Club"se ha diseñado con el objetivo de trasladar al ámbito de la comunicación de la ciencia la metodología de los Seminarios que se organizan en los laboratorios e instituciones científicas para discutir los últimos avances de un campo determinado. El fin último es obtener conocimiento y herramientas que puedan aplicar al desarrollo de su tarea las personas que se dedican a comunicar la ciencia a la población.
Las sesiones se realizan mensualmente online y en ellas se comenta un artículo contando con la colaboración de una experta o un experto en el tema de la comunicación de la ciencia. En la celebrada a finales de abril el tema elegido fue: "Conflicto de valores: Anticipar el bagaje cultural del público", analizándose el artículo "The role of values in coping with health and economic threats of COVID-19", de Lemay et al., publicado en 2021 en la revista The Journal of Social Psychology.
El moderador del coloquio, Bruno Martín, de Scienseeds, inició la sesión planteando la importancia de que quienes se dedican a comunicar la ciencia tengan en cuenta los valores de la audiencia. Se trataría de evitar malentendidos o reacciones en contra y tener, así, más posibilidades de que el mensaje sea recibido y aceptado. A continuación dio paso a Rogelio Fernández-Reyes, investigador de la comunicación del cambio climático, miembro de GREHCCO (grupo de investigación en estructura, historia y contenidos de la comunicación), de la Unidad de Sevilla, y de los grupos de investigación MDCS (Mediación dialéctica de la comunicación social) de la Universidad Complutense de Madrid. El ponente puso como ejemplo cómo construir mensajes aceptados por grupos de distintas ideologías en relación con el cambio climático apelando a valores específicos, relacionados precisamente con su ideología política.
Durante la sesión se abordó un tema central en el análisis de la relación entre ciencia y sociedad, el modelo del déficit en la versión que considera que la población es poco receptiva hacia la ciencia porque no tiene conocimiento de ella. Teniendo esto en cuenta, Bruno Martín señaló la necesidad de dejar de arrojar información a la audiencia con la esperanza de que los datos hablen por sí solos, y empezar a tener en cuenta su punto de vista, lo que valoran o les importa. Esta cuestión es importante, pues hace referencia a una de las principales demandas realizadas desde el marco de los estudios sociales de la ciencia. No obstante, como señaló Ana Muñoz en su intervención, el modelo del déficit ha pasado por diversas etapas y, además de déficit de conocimiento, se ha planteado que la población tiene déficit de actitud positiva, déficit de confianza o déficit de participación o implicación (engagement). Lo que resulta preocupante es que detrás de todos estos planteamientos se esconde una visión paternalista de la población. Y, lo que es más importante, la idea de que hay que "vender" la ciencia. Por eso el modelo del déficit, en sus diferentes versiones, no se consigue erradicar.
Por otro lado, la acertada crítica al núcleo del modelo del déficit ha tenido un efecto secundario pernicioso: se ha olvidado la importancia del conocimiento, que no sirve para fomentar una actitud más positiva hacia la ciencia, pero es fundamental para entenderla. En este sentido, Ana Muñoz señaló cómo el conocimiento está desapareciendo incluso del discurso público y político sobre las bondades de invertir en ciencia: se habla de impacto, de innovación, de resultados. Y esto está repercutiendo en la población, que cada vez asocia más la ciencia con la obtención de ganancia económica, lo cual está repercutiendo muy negativamente en la imagen pública de la ciencia.
En el turno de preguntas se trató uno de los temas que más preocupa a los comunicadores de la ciencia: cómo lograr una comunicación efectiva, entendida como aquélla que consigue modificar el comportamiento de los destinatarios del mensaje. A este respecto, Ana Muñoz señaló que la comunicación debería orientarse a informar, no a convencer. El objetivo debería ser proporcionar un mensaje de calidad, no modificar la opinión de la audiencia. Porque detrás del deseo de convencer se sigue escondiendo el modelo del déficit. Ana Muñoz propuso, para finalizar, que una buena herramienta para comunicar sin generar rechazo sería hacerlo con humildad, proporcionando información de calidad y contribuyendo a fomentar el pensamiento crítico y haciendo ver la necesidad de consultar diferentes fuentes de información.
Artículo de referencia: Lemay Jr, E. P., Kruglanski, et al. (2021). The role of values in coping with health and economic threats of COVID-19. The Journal of Social Psychology, Dec-24, 1-18. Doi: 10.1080/00224545.2021.1979454.
Vídeo de esta sesión (la 9ª) del Journal Club de FECYT.
