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Presentación del estudio sobre el biogás y el biometano elaborado por PwC y el CIEMAT
En conclusión, la consecución de todo el potencial existente de estas alternativas energéticas depende, en gran medida, de la superación de barreras de diversa índole (regulatorias, administrativas, económicas, sociales, etc.) que dificultan su avance. Para ello, serán necesarias el desarrollo de medidas orientadas a dar respuesta a estos desafíos y que permitan atraer nueva inversión y generar seguridad y confianza para este nuevo mercado, como es el caso de mecanismos de incentivos que permitan optimizar costes y aumentar la competitividad de esta tecnología, la creación de un sistema de garantías de origen, que permita asegurar la inyección en red del biometano y la potencial comercialización de este gas renovable a nivel transfronterizo o la actualización necesaria de la regulación energética y la transposición de las directivas europeas que sean obligatorias.
De este modo, se podrá conseguir que el uso del biogás sea una solución esencial en la reducción de la dependencia energética de la Unión Europea hacia el exterior, así como en la gestión y aprovechamiento de residuos, pero también en la reducción de emisiones con el objetivo de descarbonizar el consumo y la economía a nivel nacional, posicionando a España a la cabeza de Europa en el desarrollo de este nuevo sector.
Las fotografías que ilustran esta noticia son cortesía de la organización.
El pasado 14 de julio de 2022 tuvo lugar, en la sede de la Fundación Naturgy en Madrid, la presentación del estudio "El biogás y el biometano como palanca clave en la descarbonización de la economía española", tal y como podemos leer en la web de la Fundación Naturgy, entidad que ha publicado dicho informe. La directora del departamento de Energía del CIEMAT, Dra. Mercedes Ballesteros, participó en el acto de presentación, destacando el papel que puede jugar el biogás en la reducción de la huella de carbono, evento en el que participaron personas expertas de distintas entidades.
La sociedad cada vez es más consciente de que el cambio climático es una realidad de la que todos nos tenemos que hacer responsable con el objetivo principal de reducir el volumen de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) generadas en nuestra actividad diaria. Es por ello que la agenda política internacional está priorizando la lucha contra el cambio climático, considerándolo como parte fundamental de sus objetivos tras la puesta en marcha del Acuerdo de París en 2015. Implementar un nuevo modelo energético, que sustituya de manera progresiva la energía derivada de combustibles fósiles convencionales por energía limpia de fuentes renovables, es una acción vital que permitirá reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y descarbonizar la economía.
En este ámbito, los gases renovables, en particular el biogás y el biometano, tienen un papel significativo que jugar en la consecución de los objetivos de descarbonización establecidos a nivel de la Unión Europea. Estas metas fijadas incluyen tanto la mejora de la calidad del aire como la ampliación de la integración de energías renovables en el consumo de energía final, pero también en la disminución de las emisiones de CO2.
El fomento de la producción de gases renovables aporta claras ventajas no solo a nivel medioambiental, sino también a nivel socioeconómico y técnico para el sistema energético al aportar una mayor fiabilidad y flexibilidad al sistema energético además de reducir la dependencia energética del exterior y permitir la descarbonización de sectores de difícil electrificación como pueden ser los sectores de la agricultura, la ganadería, el calor doméstico o, especialmente, el sector del transporte con especial énfasis en la movilidad pesada y algunos procesos productivos concretos de industrias intensivas en consumo energético.
Es importante recalcar la relevancia que puede llegar a tener el biogás y el biometano en la reducción de la dependencia energética de la Unión Europea y más si cabe considerando el contexto sociopolítico que se está viviendo actualmente. Como consecuencia de ello, la Comisión Europea se ha fijado recientemente como objetivo a 2030 impulsar la producción de biometano hasta los 35.000 millones de m3 dentro del plan REPowerEU en donde se pretende reducir, al menos, 155.000 millones de m3 de uso de gases fósiles, lo que equivale, concretamente, al volumen de gas natural importado de Rusia en 2021. Esto supone una capacidad adicional de 18.000 millones de m3 con respecto al objetivo establecido en el "Fit for 55" a 2030.
El biogás y su posterior transformación a biometano destacan por ser uno de los principales gases renovables que mayor potencial de desarrollo tienen actualmente en nuestro país. Sin embargo, el consumo de biogás o biometano no permitirían únicamente luchar contra las emisiones de GEI.
Actualmente, la actividad económica lleva asociada en muchos casos la producción de cantidades importantes de desechos orgánicos incluyendo residuos orgánicos biodegradables, fracción orgánica de los residuos domésticos, lodos de depuración de aguas residuales, residuos orgánicos provenientes de la industria alimentaria, estiércol y purines, restos agrícolas y cultivos energéticos, cuya gestión y tratamiento se ha convertido en un problema de importancia crucial. En este sentido, tanto el tratamiento, como la actual gestión de los residuos orgánicos, tienen un gran impacto sobre el medioambiente. A este respecto, el biogás se presenta como una alternativa versátil que favorece la valorización de la materia prima y mejora el ciclo de vida de los procesos. Cuando los residuos son transformados generan un combustible muy versátil similar al metano que es apto para el consumo en cualquier aplicación de la industria. Por ello, el aprovechamiento de estos desechos orgánicos para la obtención de biogás y biometano conllevaría un beneficio clave para el medioambiente, pero también para el apoyo y fomento a la economía circular, uno de los principales pilares sobre los que se reafirma la Unión Europea.
Aunque la producción y el consumo de biogás y biometano están ampliamente desarrollados e implantados en varios países europeos de nuestro entorno, como Alemania, España se muestra todavía poco avanzada en este aspecto al no aprovechar e integrar todo su potencial. La Hoja de Ruta del Biogás publicada recientemente plantea multiplicar por 3,8 su producción hasta 2030, superando los 10,4 TWh (objetivo establecido por el PNIEC 2021-2030 para 2030) y estima que permita evitar la emisión a la atmósfera de aproximadamente 2,1 MtCO2 equivalente al año. Adicionalmente, también prevé que al menos un 1 % del gas consumido a través de la red de gas natural en 2030 sea biometano. Sin embargo, si bien el IDAE calcula un potencial actual disponible cercano a 34 TWh/año (tres veces más que el objetivo de producción establecido por el PNIEC 2021-2030), otros informes que se han realizado posteriormente elevan ese mismo hasta los 137 TWh/año (multiplicar por más de diez veces el objetivo de producción del PNIEC 2021-2030) al tener en cuenta e incluir dentro del cálculo los cultivos energéticos.
En este sentido, teniendo en cuenta el máximo potencial posible de generación de biogás, podría sustituir hasta el 32 % de la demanda de gas natural a nivel nacional en 2021, acompañado de una disminución de las emisiones asociadas al sector gasista de entre un 20-56 %. Además, en el caso de explotar el potencial mínimo establecido por el IDAE de 34 TWh anuales, como se ha podido mencionar anteriormente, se conseguiría disminuir la huella de carbono entre 8,6-13,3 Mt CO2eq al año, lo que supondría reducir el 3-5 % de las emisiones totales en 2019 y el 4-6 % de las emisiones de 2020. Si se incluyen los cultivos energéticos en el potencial de generación de biogás, el abatimiento de las emisiones alcanzaría hasta el 15 % considerando el total de emisiones de 2019 y el 18% de 2020.
La versatilidad que aporta hoy en día el biometano en su uso final frente al biogás hace que cada año existan más países europeos que apuesten por aprobar más incentivos a la generación de biometano, en comparación con aquellos ofrecidos a la obtención del biogás. Su uso puede expandirse apoyándose en la infraestructura existente, lo cual puede favorecer además un despliegue rápido y competitivo. Consecuentemente, se está observando un rápido incremento en el desarrollo de la industria del biometano y, en múltiples casos, en la transformación de plantas existentes que generan biogás a plantas que produzcan biometano.
Como se está observando en países de nuestro entorno que son líderes en la producción de biogás y biometano, el apoyo institucional es primordial para poder facilitar y apoyar el progreso de esta tecnología y aprovechar sus ventajas energéticas y medioambientales. Los mecanismos de incentivos gubernamentales están siendo una herramienta clave para su desarrollo e impulso, demostrando igualmente que son fundamentales para que estas alternativas energéticas sean económicamente competitivas, permitiendo de esa manera que puedan desplegar todo su potencial en la transición energética. Por lo que resulta fundamental que, si nuestro país no se quiere quedar atrás en el desarrollo de esta nueva energía renovable, favorezca la creación e implantación de mecanismos que incrementen el apetito inversor que ayude al crecimiento del sector. Otra de las claves para el desarrollo de estos gases renovables en nuestro país radica en el desarrollo definitivo de un sistema de garantías de origen para los gases renovables.
Es importante recordar que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España 2021-2030 ya incorporó planteamientos específicos para potenciar e impulsar este recurso energético renovable. Concretamente establece que se adoptarán medidas que fijen objetivos anuales de penetración de gases renovables en la venta o consumo de gas natural, indicando los tipos de productos con los que deberá cumplir la obligación, además de los sujetos obligados; concreta que es necesario el desarrollo de un sistema de certificación que permita la supervisión de dichas obligaciones; y finalmente establece la necesidad de aprobar regulaciones que favorezcan la inyección de dichos gases en la red gasista. Del mismo modo, el Gobierno, en la Hoja de Ruta del Biogás recientemente publicada, considera que los gases de origen renovable forman parte de la solución clara para alcanzar la neutralidad climática en 2050 y contribuyen a la consecución de los objetivos de reducción de emisiones y de penetración de energías renovables propuestos para España en el año 2030. Asimismo, el documento identifica y desarrolla los numerosos beneficios medioambientales que tiene el desarrollo del biogás en nuestro país insistiendo también en que permite crear sinergias con las industrias locales mediante su uso en localizaciones cercanas a su producción.
A pesar de poner de relieve la importancia del biogás y del biometano en la transición energética y el nuevo modelo energético, no establece unos objetivos de producción ni de consumo de biogás ambiciosos y acordes a los establecidos en otros países de nuestro entorno. Actualmente, los objetivos de producción de biogás son muy bajos respecto al potencial de producción de nuestro país y el apoyo del uso local del biogás y la falta de impulso del biometano a nivel regulatorio, no permiten explotar de una manera real todo el potencial de producción que hay en España. La cuota impuesta estimada para el biometano en países líderes a nivel europeo es alrededor de 10 % del consumo final de gas para el año 2030, recalcando países como Alemania que ha determinado una cuota del 20
